Se hace raro para el que suscribe, tras tres semanas cambiando de ciudad constantemente, asombrándome a diario de las maravillas de las lejanas tierras que hemos dejado atrás, conviviendo intensamente con mis otros compañeros de aventura, acostarme en la cómoda cama de mi casa sin pensar que sorpresa me deparará mañana.
Las pequeñas molestias e incomodidades que uno haya podido tener durante este frenético mes de septiembre, desaparecen de forma fugaz, tan solo cerrando los ojos y rememorando las distintas sensaciones que he vivido en compañía de los demás viajeros.
No quiero olvidarme de todos aquellos que han seguido con entusiasmo este blog para ver como nos desenvolvíamos, saber que estaban pendientes de nosotros, nos acercaba a casa desde las antípodas, y reforzaban la moral de cada uno de nosotros en momentos de cansancio.
Espero que con nuestro modestos relatos y fotos hayan podido disfrutar y ser participes de una experiencia como esta, como bien decía Daniel en su último post desde Los Ángeles, excusas para volver no nos faltan, así que más que despedirme con un hasta siempre me gustaría hacerlo con el estribillo de una vieja canción que salía al final de la película de Stanley Kubrick y protagonizada por Peter Sellers “Teléfono Rojo Volamos hacia Moscú”:
We’ll meet again,
Don’t know where, Don’t know when
But I know we’ll meet again some sunny day
Gracias por esta ahí









